Oh shi, la noble tarea de sacarle notas armoniosas a uno o más instrumentos. ¿Qué serÃa de la humanidad sin una de las artes más intrÃnsecas que tenemos?
Aún cuando no me considero un buen ejecutante (la marunguez no ayuda), sà me considero músico. El don de apreciar, entender, vivir y sentir la música, en todo su esplendor, es uno de los que más le agradezco al creador, y a la genética con la que fui equipado. Sin eso, seria un ser incompleto.
Hacer música, es para mi uno de los más grandes placeres. ¿Instrumento? uno que tal vez muchos desconocen, pero sin embargo es omnipresente. El bajo. ¿por que? desconozco. Quizá alguno de mis antepasados fue tololochero.
A mis 15 años, con la vena de la música a todo, me hago de una guitarrita Washburn Lyon de 300 pesos, y con ella, una ola de sucesos. Con tal suerte de que un dÃa, tocando con mis primos (los ahora Tren de 4), el buen Juan Pablo (maestrazo del bajo, teclado, guitarra, violin, bateria, y sabra dios qué más) se fija en mi pobre ejecución en la guitarra. Yo, inconscientemente, ejecutaba las lineas de guitarra baja, en lugar de las normales. Al observar esto, me arrancan la guitarra de las manos, y me ponen dicho instrumento. Raro, tiene cuatro cuerdas, y de un calibre mucho mayor; encuentro notas… tocamos una canción… O_O ¡OH! ¡NO LO PUEDO CREER! ¡SE TOCAR BAJO! Ahora sé por qué siempre terminaba reventando la quinta y sexta cuerda de mi pobre guitarrita.
A partir de ese momento, comienzo a entender muchas de mis predilecciones musicales de aquel entonces. El sonido de armonÃa grave es en el que siempre se fijaban mis oÃdos, y pocos lograban entender lo que yo escuchaba en x o y canción.
Descubro que Paul McCartney es el bajista mas armonioso del rock; me presentan a Caifanes, con el maestro Sabo Romo, y de ahi pa acá, es historia.
Felicidades a todos quienes aman la música, y especialmente a mis primazos Eugenio, Juan Pablo y Diego, quienes me encausaron y ayudaron a mejorar, y al gordo, David, que siempre me ha acompañado, y que un dÃa hemos de armar una banda, aunque seamos músicos de cochera.